Skip to main content

La electricidad volvió en cuanto volcó el reloj de arena. El tiempo no ha
disminuido la fuerza de la luz. El grupo de heavy metal Latzen de Oñati ha
retomado su andadura en el lugar que lo habían dejado. Han renovado el
cuarteto y revitalizado la propuesta con ideas del pasado, recursos actuales
e ilusiones de futuro. Fruto de ello es el tercer disco Denboraren orbainak
(Cicatrices del tiempo): cuidado, maduro y variado.

Han presentado diez nuevas canciones, después de 27 largos años. Sirve para
entender lo que fue Latzen y lo es ahora, a través de la conexión natural entre
ambos. Han mantenido el mismo carácter, pero con más experiencia para
ralentizar y acelerar la velocidad. Así son las cicatrices del tiempo, dispuestas a
dejar huella.

Muestra de su esencia más heavy son el inicio (Txori txarrak) y el final (Zilarrezko
kaiola), pero no los únicos (Txarriboda). También hay piezas pausadas de corte
thrash (Memento mori, Dogma), para un público más amplio (Eutsi!, Heroi
direnak, Arnasbideak), un pasaje instrumental (Denboraren orbainak) y una de las
canciones más sentidas creadas hasta ahora (Zauria).

El sonido y el diseño de calidad también merecen una mención especial. El
disco lo han grabado con Iker Bengoa en sus Silverstar Studios de Vitoria-Gasteiz,
llevando las canciones a otro nivel. En cambio, Nestor Urdanpilleta se ha
encargado de representar perfectamente lo que contiene el disco.
Retroceder para llegar al presente

Atrás en el tiempo, para situarnos en el presente

Lejos ha quedado la primera y tan exitosa etapa de aquellos cuatro jóvenes. Entre
1993 y 1999 publicaron la maqueta Heriotzari deika (Llamando a la muerte), que
cumple 30 años, y dos discos: Kontzientzia ala infernua (Conciencia o infierno)
y Ardi larruz (Piel de oveja). Encontraron una forma propia de trabajar el heavy/
thrash metal en euskera. Aunque la repercusión que tuvieron fue gracias a una
balada, vale más el potente repertorio de aquella época. El caudal creativo se
truncó cuando decidieron dejarlo, cuando estaban a punto de grabar un nuevo
trabajo.

La segunda era fue aún más corta para los cuatro miembros. Regresaron en 2007
para hacer la gira de conciertos Infernuko ateetan (A las puertas del infierno), y
en 2008 para despedirse por segunda vez. Ofrecieron quince conciertos, y uno
de ellos lo recogieron en la obra audiovisual Hellmuga. Con el paso de los años,
los seguidores de la banda han tenido muy presente aquel directo con un deseo:
ver de nuevo al cuarteto sobre el escenario.

La tercera era se ha iniciado este año, cumpliendo ese deseo. Después de
diecisiete años, actuaron en el gaztetxe Zorrotza de Bilbao y en el último
festival Hatortxu Rock de Lakuntza. Para ello, han tenido que recomponer el
cuarteto. Yerko Ortiz — en sustitución de Iker Martínez de Zuazo — se une a sus
originales compañeros Aitor Uriarte (voz y guitarra), Joxemari Azpitarte (bajo) y
Gorka Lazkano (batería).

A partir de enero, presentarán su nuevo trabajo Denboraren orbainak con una
gira de conciertos, en varias salas de Euskal Herria y en los festivales de heavy
metal más importantes de España.

Inaxio Esnaola Aranzadi

Latzen

Author Latzen

More posts by Latzen
Share